Podcast deleer

Hola, qué tal. Hace mucho que no paso por aquí. He seguido leyendo pero en algún momento se me acumularon los libros sin reseñar y como suele pasar llegó un momento en el que fueron demasiados y el tiempo y esas cosas que pasan y que no importan demasiado.

Regreso hoy para contarte que desde hace unas semanas este blog o, mejor dicho, la idea de este blog, mudó a podcast, que es un formato que me gusta mucho.

Así que si quieres puedes escuchar y si te gusta te puedes suscribir y compartirlo, claro.

Es un podcast breve en el que, como hacía por aquí, recomiendo los libros que me gustan.

Aquí puedes escuchar el último episodio.

Te espero.

Gracias por leer y por escuchar

Que no

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Esa tierra que rompe con su aliento sudado

ese instante cavado en la sombra

y el silencio que no.

Ese resplandor

esa luz que estira

como si fuera un río por el que dejarse llevar

hasta esperar una ola que la arrastre o la corte,

que no.

No hay mar. Ni viento.

Esas hojas secas

ese otoño que sangra la tierra donde pisa su guerra.

Esos pechos vacíos

esos labios secos

de hembra libre

que silban la muerte que anda bajando por el camino de los últimos días,

que no.

Esas plumas filosas que astillan un ángel cualquiera

sin flechas,

que no.

Ese chorro de sombras

como un puño

que pide

en el filo

la muerte, todavía.

Que no.

 

Un padre extranjero

un padre extranjero

Eduardo Berti nos habla en Un padre extranjero de él. De él como escritor. Y de su padre, ese padre extranjero en Argentina. De ser el hijo del extranjero y de él también como extranjero, después, en París, en Madrid. Pero hay más. Hay otro escritor, en otro tiempo, que también fue extranjero, que también, como el padre de Berti, fue escondiendo su lengua y eligió escribir en un idioma que no era el propio aunque el propio emergiera como una lengua fantasma que no había amputado del todo, que la sociedad no debía ver y que él trataba de hacer lo más invisible posible y que tal vez por eso, para esconderla, se había convertido en escritor. Seguir leyendo

A propósito de las mujeres

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A propósito de las mujeres
Autora: Natalia Ginzburg
Editorial: Lumen

 

Natalia Ginzburg es una gran anfitriona. La casa está dispuesta. Luminosa. Huele a comida recién hecha, hay flores frescas y ventanas abiertas. Puedes pasar. Y quedarte. Después, puede pasar de todo. Va a pasar de todo. Aunque estés en casa. Seguir leyendo

A contraluz

A contraluz

A contraluz
Autora: Rachel Cusk
Editorial: Libros del Asteroide

A contraluz  es un libro que dibuja la silueta de la escritura. Es una novela, sí, pero en esta historia sin una trama convencional, la protagonista, una escritora inglesa que viaja a Atenas en verano para impartir un taller de escritura, ofrece una suerte de guía sin necesidad de enumerar consejos o listas que sirvan de pistas. Escribir es, en definitiva, un proceso de recolección de miradas curiosas, atentas, sagaces, y de escuchas profundas, quirúrgicas. Así se escribe y así también es la vida. Cómo si no vamos definiendo quiénes y cómo somos. Seguir leyendo

Rendición

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Rendición
Autor: Ray Loriga
Editorial: Alfaguara

Rendición se cuenta como una fábula distópica aunque se parece demasiado al mundo que habitamos.

En esta novela el narrador sin nombre propio y de voz sencilla parece contarnos un cuento pero no, nos está contando la vida nuestra de cada día. Como esa guerra que dura mucho pero que sucede lejos de casa, en la que los muertos son de otros, no se huele la metralla ni los escombros son propios. Como aquí y ahora. Seguir leyendo

Interestatal

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Interestatal
Autor: Stephen Dixon
Editorial: Eterna Cadencia

Interestatal es un viaje sin retorno, tedioso y desesperante, por la tragedia de un hombre.

Interestatal es una autopista estadounidense por la que Nat regresa a su casa con sus dos hijas pequeñas después de unos días en casa de los abuelos en Nueva York. La madre no viaja con ellos esa tarde, volverá dos días después, en tren. Seguir leyendo

Los libros que fuimos

Éramos niños que merendábamos pan con chocolate mientras leíamos a Los Cinco y jugábamos en la calle intentando imitarlos para que la vida tuviera un argumento.

Éramos adolescentes con ínfulas que descubrimos a Salinger o a Hesse para aprender a rebelarnos y a cuestionar el mundo que haríamos.

Éramos inocentes con hormonas furiosas que entendimos que la lujuria no era un pecado con el impulso de Florentino Ariza o el deseo amargo de Emma Bovary.

Éramos adultos con apnea, asfixiados en un presente precario que pagaba las facturas, amnésicos de sueños, cobardes en propósitos. Éramos adultos que devorábamos a los clásicos en busca de explicaciones, tal vez de consuelo para nuestra resignación. Éramos sobrevivientes que leíamos a nuestros contemporáneos para subrayar cómo ellos describían lo que nos pasaba porque no nos atrevíamos a confesarlo en voz alta.

Éramos unos viejos sin nada. Con la despensa vacía y la luz apagada pero éramos aún, con muchas lecturas pendientes que calentaban el frío y engañaban el hambre, con la posibilidad de otra página más, nueva, sublime tal vez, como tantas, siempre insuficientes.

Éramos viejos con la esperanza en barbecho, con la muerte en vigilia pero con la satisfacción de una certeza que validaba una vida: podríamos haber estado pero nada habríamos sido sin los libros.

Entre visillos

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Entre visillos
Autora: Carmen Martín Gaite
Editorial: Destino

Entre visillos describe la España áspera, oscura, de un gris tirando a negro, en una provincia sin nombre que podría ser cualquiera porque el relato era el mismo, homogéneo por prescripción.

Carmen Martín Gaite escribió con maestría ésta, su primera novela (ganadora del Premio Nadal en 1957), para construir un brillante alegato feminista, una profunda crítica de esa España franquista, mísera, pacata, machista, resignada.
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